17 junio, 2007

16 octubre, 2005

- San Martín: el duelo? - Par 1

el duelo?



De pronto cuando la luz del día comenzaba a desvanecerse, el timbre de la casa de segundo piso de Martín suena.
Este se encontraba leyendo un libro en la terraza de su casa, cuando escucha por segunda vez, no era un sonido muy agradable, en realidad era un sonido de lo más molesto. Martín escucho por tercera vez el timbre el cual permaneció un momento sonando, de inmediatamente supo lo que significaba, así se paro y salio corriendo, bajó las escaleras en un dos por tres, al llegar al frente de la puerta y al abrirla dijo:
— ¿que paso Miguel?
—En el camino te explico
Martín cerró la puerta y los dos comenzaron a correr cuesta abajo por la calle.
— ¿Me vas a contar lo que pasa? —Dijo Martín—
—Ya veras. —Respondió Miguel con un tono de emoción—

En instantes llegaron a la esquina de la calle, a una casa de primer piso. Afuera un joven con una expresión evidentemente molesta, en el fondo de el se veía una casa de primer piso para nada fuera de lo común, esta gozaba de tres ventanas de mediano porte, ubicadas a una distancia poco accesible del suelo, la ventana del medio estaba rota.
Quien se encontraba molesto y justo afuera de su casa, era Patricio, amigo de Martín y Miguel quien los estaba esperando con una piedra en una mano y un papel en la otra.
De inmediatamente se dirigió a Martín, controladamente enojado.
—Si quieres jugar a los detectives, trata de no involucrarnos, mira lo que le hicieron tus amigos a la ventana.
—Rompieron el vidrio con la piedra envuelta en ese papel, supongo que es un mensaje para mí.
—Muy bien Sherlock, excelente deducción, Increíble. —respondió Patricio con tono de sarcasmo— A si es, y es una carta para ti, pero si la quieres, me vas a tener que pagar el vidrio, vuelve cuando traigas el dinero.
Patricio dio media vuelta en dirección al interior de su casa.
—Espera —dijo Martín— pero, ¿de que se trata la carta?
Este solo respondió:
—si quieres la carta, págame el vidrio, chao.
La puerta se cerró en frente de sus narices, Martín quedo totalmente confundido.

—Miguel tengo…
—Ya lo sé, pero, ¿como?, yo no tengo ningún peso como para pagar el vidrio, además es el tremendo vidrio
—Si, debe salir caro y yo tampoco tengo dinero.

Martín se encontraba demasiado intrigado con el contenido de la carta, así que no aguanto más y fue a exigir el papel, cuando de pronto paró en seco su caminar, y comenzó a mirar hacia arriba, a la ventana rota, la cual le llamo la atención.
—Miguel, ayúdame a subir, quiero ver algo.
—bueno pero, ¿Qué quieres ver?
—No estoy seguro, quiero ahora saberlo.
Miguel ayudó a subir a Martín, este quedo incómodamente afirmado con los codos en el dintel de la ventana, su rostro dejo en evidencia su alegría y emoción, al ver lo que había descubierto.

—Miguel, suéltame, ahora sube tu y observa.

Se cambiaron los papeles Miguel subió con la ayuda de Martín, su rostro fue de inmediata sorpresa.
—¿Y esto?
—Nada más que el verdadero mensaje. —Hablo un triunfante Martín—
—Así veo, pero ¿De verdad iremos a encontrarnos con esta persona?
—Claro que si, más que mal, nos esta desafiando.
—Bueno, Vamos.

Martín y Miguel comenzaron a correr cuesta arriba por aquella calle, en una dirección desconocida aun para ellos dos.
—¿Martín?, ¿como se te ocurrió mirar en el dintel de la ventana?
Martín sonrió humildemente y agregó:
—Lo más gracioso es que no lo sé, solo se me ocurrió. ¿Te imaginas lo ridículo que hubiera sido subir y mirar la ventana y no encontrar nada escrito? ¿Sabes?, lo más emocionante aun es que no tratamos con un principiante, y el con nosotros tampoco.

CONTINUARA...

13 octubre, 2005

Puras weas... (como siempre)

ehhh.... pff, no tengo tiempo ni para dormir, bueno esa foto me la sacaron justo cuendo me iba acostar pero me tuve q levantar altiro como siempre es... eh... pocos saben q trabajo, tb estudio y ademas tengo q ir a misa obligao y a bombear, aunke en realidad lo hago para relajarme, pero igual me canso si sale algo, bueno esop.
tb me sacaron internet, aunke estos ultimos meses ni pasaba en la casa, yo cacho q por eso lo sacaron, aunke ahora lo hecho de menos para buscar esas cosas raras q buscaba en internet, y para chatear y para.. ehhh... eso nomás.


escribo esto para actualizar la cuestion esta, la tengo más botada, y el cuento... es una mierda de cuento y bla bla bla bla...




ya me voy a estudiar tengo prueba mañana y estoy más cansao, y con sueño... si me llegaran a pillar q me arranco en las noches de la casa, uuu....
el otro dia casi me pillaron, pero como siempre me salve.
ehh... q mas? ah! el cuento, ehh... otro día.

ya eso nomas!


pa los q quieren ver el incendio de la distribuidora de gas q fui yo y llege primero y toda esas weas. llege primero, como primera maquina, dimos la alarma y no salgo en ninguna foto... ¬¬
somos los de uniforme azul porsika.

http://www.bomba18.cl/articulo1/Sept_05/incendio_distrib_gas.htm
http://www.bombadecima.cl

Sorry, noce hacer links... =( :S

na ke er :::( (se supone q es un mono llorando) ¬¬

15 septiembre, 2005

- Insensaciones- (pronto)

insensaciones, es un cuento basado en un joven q extrañamente despierta en la sala de clases sin recordar nada de nada, de pronto recuerda partes de cosas gracias a una joven compañera de clases, el comienza a tener extrañas sensaciones en relacion a ella, donde de alguna manera siente q tienen algo q los une, muy fuerte. finalmente cuando el recuerda todo, ya es muy tarde para dar vuelta atraz.


bueno algo asi es. pronto estara disponible, para dar vida denuevo a este blog q ha estado tan botado.

eso, muchas fenkius! ^^

01 julio, 2005

- San Martín: el caso incriminatorio - Part 3

El caso incriminatorio




Todos miraron a la persona que acompañaba al inspector, era la profesora Verónica, ella era profesora de lenguaje, de aspecto joven, unos treinta años, muy femenina.
Totalmente sorprendida por la acusación. Soltó una carcajada y dijo.
- Martín, no es necesario que me eches la culpa por algo que tú hiciste, eso esta mal. Deberías reconocer tus errores.
- usted es quien debería reconocerlo, usted fue quien adultero la silla con la hoja de cierra y usted chantajeo a uno de mis compañeros para que me inculpara, usted lo chantajeo, le dijo que si no lo hacia lo reprobaría en lenguaje, justamente era el ramo que el necesitaba para pasar el año. Ahora ¿que me dice usted?

Todos sorprendidos con la revelación de Martín, miraron la reacción de la profesora, pero esta totalmente impermeable a las palabras del, ella contesto.
- De verdad me da pena que me hayas utilizado para desviar tu responsabilidad, es muy fácil echarle la culpa a los demás con palabras sin argumentos.

Martín totalmente sorprendido con las palabras frías de la profesora, estaba desconcertado, ni siquiera se puso nerviosa, o por lo menos no se le noto. Ya no sabia que decir, era verdad sus argumentos no tenían respaldo alguno, solo contaba con el papel que el había entregado Miguel, pero el no aparecía por ninguna parte, tampoco su otro compañero quien fue cómplice de esto.
Comenzó a ordenarse la cabeza para dar su próxima jugada, pero todos sus pensamientos se revolvían dentro de el. Necesitaba ayuda, estaba incompleto, pero siempre firme. Confiaba en Miguel, sabia que luego vendría, solo tendría que hacer un poco más de tiempo.
Martín continúo.
- Profesora no haga esto mas difícil, ya la descubrimos, sabemos como lo hizo y el truco que uso para inculparme, aunque en realidad yo solo fui una victima de la suerte y del oportunismo.
- Por favor Martín, no seas melodramático, y asume tu culpa yo no tengo nada que ocultar…
- ¿Esta segura? -intervino Martín-, entonces, ¿por que pierde su compostura con esas palabras tan exageradas y desesperadas?, es como si temiera de lo próximo que voy a decir. Recuerde “quien nada hace, nada teme” o ¿no?
- Entonces déjate de rodeos y cuéntanos a todos. ¿Como fue que desarme una silla con una hoja de sierra?
- ¡ah!, palabras muy técnicas señorita, veo que conoce muy bien el objeto que se uso para adulterar la silla, me sorprende que conozca esa arma como “hoja de sierra” y no como una simple “sierra” como la conoce todo el mundo.

Solo unos pequeños segundos pasaron, para que Martín confirmara que ella había sido la culpable, el silencio otorga, un poco menos y hubiera pasado desapercibida.
La profesora contesto.
- es lógico que conozca del buen uso de las palabras, recuerda que soy profesora de lenguaje, mi trabajo es enseñarles y darles a conocer como se usan estas. Aunque contigo y otros de tus compañeros es muy complicado. Además todos aquí saben como adulteraste la silla y con que objeto. Todo el colegio lo comenta.
- la desesperación la incrimina aun más, profesora. Es feo que usted trate así a sus alumnos diciéndole que son malos estudiantes, ¿eso le enseñaron en pedagogía?. Además veo que conoce muy bien las notas del curso, auque es lógico si usted es quien nos hace ese ramo. Aunque si a uno le va mal, usted le da la oportunidad de salvarse. Haciendo algunos trabajos, algunos trabajos sucios.
- Ya basta, no voy a seguir soportando que me insultes así. Si tienes algo que decir dilo ahora, aunque estoy segura que no tienes nada más que decir, solo puros disparates.

Todos estaban presenciando este magno show, pero aun no entendían a Martín, este acusaba sin fundamentos. Después de un largo silencio, el inspector dijo.
- Suficiente Martín, te deje solo en inspectoria con el objeto que pensaras en lo q hiciste y no para que te escaparas e insultaras a una de las profesoras. Ya vamos a inspectoria, tu madre debe estar a punto de llegar.
Martín rogaba que alguien lo ayude en esta situación tan injusta. Solo le quedo decir.
- Esta bien, les voy a contar la verdad, pero escúchenme…
De pronto noto que los ojos de todos miraban al vació, Martín se encontraba de espaldas a los edificios nuevos y frente a todos. Solo una voz lo hizo comprender.
- Martín dice la verdad señor inspector, el no fue, quien realizo todo fue la señorita Verónica, nuestra profesora de Lenguaje. – dijo Miguel. Quien salía de los edificios nuevos junto con uno de sus compañeros, este era Jaime.
Miguel con una seguridad única que se reflejo en sus primeras palabras camina a paso firme, Jaime mirando al suelo caminando sin ninguna seguridad, parecía llorando y permanece callado.
Martín se dio vuelta y le dijo a Miguel
- Menos mal que llegaste.
- Descuida, ahora me toca a mí.
Señor inspector –dijo Miguel-. Reuní todas las pruebas para probar que la señorita verónica es responsable de este hecho. Voy a ser breve y conciso.
Primero, ella cometió un grave error en este plan que tuvo El error fue recurrir a Jaime para inculpar a uno de nuestros compañeros, la verdad pudo haber sido cualquiera de nosotros el inculpado. Pero Jaime cometió el error de meterse con Martín. Al inculparlo estaba en la obligación que yo interviniera para ayudarlo y así lo hice.
- señorita verónica, ¿a que hora llego hoy a la escuela?
- ¿Qué pregunta es esa?, no tiene sentido
- Por favor, le pido que responda, ¿a q hora llego?
- A la misma hora de siempre, como a las siete y media.
- ¿Esta segura? –pregunto de nuevo Miguel, quien noto una cierta preocupación en la profesora.
- si, más o menos.
- y después que llego, ¿que hizo?
- Llegue, deje mis cosas en la sala de profesores, como no había nadie leí el diario, me tome un café y ahí espere el toque de la campana.
- señorita disculpe, pero ¿no se supone que usted tiene que marcar, como se dice, tarjeta?, ¿lo hizo?
- si claro.
Miguel saco un pedazo de papel blanco de su bolsillo y continuo.
- Y ¿Por qué aquí no esta registrada?
El inspector intervino.
- ¿de donde saco eso?
Miguel se acerco al inspector y se la entrego.
- inspector esta es la tarjeta de la señorita verónica, justamente hoy no aparece como registrada. Será porque tuvo cosas más importantes que hacer, por eso le olvido.
Fíjese, las horas son todas puntuales y justo hoy se le olvido.
- No tiene nada que ver con lo sucedido, simplemente se me olvido –contesto Verónica.
- Bueno dejémoslo así por el momento –dijo Miguel, quien otra vez saco algo entre su camisa y chaleco-. Ya me aburrí, terminemos esto de una vez. Aquí tengo el diario que estaba leyendo supuestamente. ¿Lo reconoce?
El nerviosismo por fin se apodero de la profesora. El tono de su voz bajo de soberbia a humildad. Comprendió para donde iba todo.
-Si ese es.
- ¿Nos podría explicar porque le falta una hoja a este diario?
- Le falta una hoja, por que la ocupe para envolver la hoja de sierra que ocupe para desarmar la silla de la profesora Sonia.
Todos asombrados con el testimonio de la profesora, el agotamiento metal de ella se reflejaba por todas partes.
Miguel continúo.
- La señorita Verónica llego muy temprano en la mañana, tenia todo planeado y conversado con Jaime. Ella llegaría se ingresaría a la sala la cual estaba abierta, entro y saco la hoja de sierra y comenzó a cortar las patas de la silla, en puntos muy especiales. Luego de salir de ahí, se dirigió a la sala de profesores, supongo que nerviosa por la hora fue que se le olvido registrarse con su tarjeta. Luego tomo el diario le saco una hoja y con esta envolvió la hoja de sierra. La dejo en un basurero cerca del quisco y volvió a la sala de profesores, luego Jaime llego al basurero indicado, y el sin entender mucho la guardo hasta que en la sala en medio de todo el alboroto del accidente la metió rápidamente en la mochila del primero que encontró, esa fue la mochila de Martín. Bueno esto último lo puede confirmar Jaime, aquí presente.
Jaime estallo en un llanto derrotado y confirmo lo dicho por Miguel.
- la profesora me dijo que si yo hacia esto, podía cambiar las notas y hacerme pasar el año, lenguaje era clave para pasar el año, los siento, estaba muy confundido, no sabia que hacer, solo quería salvarme. –Jaime callo al suelo derrotado y llorando-.
- Señorita, usted sabe muy bien que sus huellas se encuentran en esta hoja de sierra y en el diario. –Miguel saco la hoja de sierra, la saco también de su chaleco-. Esto paso a ser un episodio muy grave para la profesora Sonia, estas pruebas lo dicen todo. ¿Qué tiene que decir ahora?
- Nada, tú lo dijiste todo. No tengo nada más que decir. –con voz humilde y con los ojos brillantes así respondió.
- Pero aun no entiendo, ¿Por qué lo hizo?
Martín intervino, con un tono de comprensión.
- eso dejémoslo para después, ya fue suficiente.

El inspector y todos estaban atónitos con lo sucedido, este se acerco a Martín y le dijo.
- perdóname por desconfiar de ti.
- no hay nada que perdonar, lo entiendo, es su trabajo.

El inspector le dijo unas palabras al oído a la profesora, esta asintió con la cabeza y sin decir más, se fueron juntos con todos los profesores a inspectoria. El inspector dijo.
- Jaime tu también vienes.
Este se paro y camino junto con ellos.

Solos en el patio quedaron todos los demás compañeros, también Martín y Miguel.
A lo lejos, Martín ve a su madre que estaba entrando en el colegio, una mujer de avanzada edad que con dificultad caminaba. El le grita.

- ¡Mamá!
Ella a lo lejos lo mira y le responde con un saludo con la mano y una sonrisa cansada.
De pronto una voz, era Miguel que le dice.
- Chao, nos vemos después.
Martín se da vuelta y responde
- Gracias Miguel, de verdad gracias, hoy me salvaste, te debo una.
- No hay nada que agradecer, ahora estamos a mano.
Martín al escuchar eso, no dijo nada, solo sonrió, y le dio la mano.
Luego se fue corriendo donde su madre, pareciera que no la había visto en meses.
La alegría se le notaba en la cara. Una extraña sensación le dijo que la alegría duraría poco. Cuando todo va mal, no debe ser tan malo probar lo peor. Martín estaba en desacuerdo.

FIN.

26 junio, 2005

- San Martín: el caso incriminatorio - Part 2

La oficina del inspector estaba llena de un aire de tensión que se reflejaba en la expresión de Martín, este estaba sentado con la cabeza agacha, mientras la hoja de cierra encontrada en su mochila estaba sobre el escritorio, el inspector la tenia ahí para recordarle lo que había hecho, pero este alegaba inocencia. Pero el inspector insistía.

- así no vamos a llegar a ningún lado, dígame señor Martín, ¿Por qué lo hizo? ¿Qué quería lograr con esto? Esto es muy grave dígame…
Martín lo interrumpió bruscamente con un.
- ¡yo no lo hice!, alguien me esta echando la culpa señor inspector, nunca eh tenido problemas en el colegio, ni de conducta, usted me conoce, sabe como soy.
- Martín no me queda mas remedio, quedas expulsado Lo siento, llamare a tu madre para comunicárselo y para que venga a buscarte

El no supo que decir, la expulsión no lo tenia así, fue involucrar a su madre en esto que lo dejo sin palabras. Su madre estaba enferma en casa, era tan serio el asunto, que su hermana mayor se vendría con sus hijos a vivir un tiempo para cuidarla. El no entendía muy bien la naturaleza de la enfermedad pero estaba claro que era grave. Su madre tendría que pasar malos ratos por algo que el no hizo.

- ¡no hay derecho, me las pagara!
- ¿Cómo dijo, señor Martín? - Pregunto un confuso inspector

De hecho Martín solía pensar en voz alta, cosa que siempre lo metía en más de un problema.
- nada, disculpe.
El inspector salio de la oficina con un tono de confusión, no sabia si creer realmente en el, aunque había notado sinceridad en sus palabras, los hecho contrastaban todo.

Martín se quedo sentado y pensando, quien seria capaz de inculparlo. Recordaba muy bien las ubicación de sus compañeros, ni los nuevos puestos fueron obstáculos para el. Sabía que a su lado estaba Daniela, se podría decir que eran amigos. El la molestaba en ocasiones, pero como dicen “quien te quiere te aporrea”, pero ella sabia que eran bromas, nada más.
Atrás estaba el Rodrigo y la Claudia, ellos dos eran amigos, también se pararon cuando la profesora se accidento, es poco probable que sea uno de ellos. Aunque Rodrigo sea un tipo que molesta a medio mundo, se podría decir que es el más desordenado de la clase, no creo que sea capaz de hacer algo así, a no ser que lo aya hecho y nunca pensó que esto fuera a pasar a mayores.
También esta el Jaime, un tipo normal, que le va muy mal en la mayoría de los ramos, aunque en matemáticas no, justamente el ramo de la profesora accidentada, por lo mismo no es razón para eliminarla, y aunque así fuere conociéndolo no creo que tenga la iniciativa para hacer algo así.
La Constanza fue la única que se quedo en el rincón de la sala cuando paso todo, no le intereso para nada lo que había pasado. Ella siempre hablaba mal de la profesora, aunque ella era muy conversadora en clases, la profesora siempre la retaba y ella terminaba saliendo de la sala, con comunicaciones y anotaciones por contestarle mal. Es una buena sospechosa.


Martín se levanta de la silla sabiendo que estando ahí, no va conseguir nada, tenia que salir a buscar pruebas. Se acerca a la puerta, la abre se agacha rápidamente y se va de ahí, al costado izquierdo estaba la escalera para bajar al patio, Martín mientras baja las escaleras agachado, observa a unos pocos compañeros que están afuera de su sala, actuaban muy normal para la situación.
Así llega al patio, escondido para que nadie lo viera se va a la parte de atrás, a las nuevas salas en construcción, Martín se mete a la primera que encuentra.
Entra, toda la sala vacía, las paredes grises. Se va a un rincón y se sienta y comienza a pensar nuevamente como descubrir al autor, estaba un poco encaminado pero le faltaban pruebas.

- No se me ocurre quien más, los demás estaban muy lejos para una acción rápida como esa, pero solo pienso en quien fue el que me inculpo. Esta claro o por lo menos así lo creo, que alguien de fuera del curso fue el cabecilla de esto.
Hace tiempo eh estado escuchado rumores que la profesora Sonia (accidentada) tiene enemigos entre sus colegas. Otros profesores alegan que ella no comparte ideas para los departamentos de matemáticas y lenguaje, y que no les da cabida a nuevos profesores, y se acapara los puestos que deberían ser de otros, y la directora no se pronuncia sobre el hecho por ser amigas de antaño. Todo un interesante y turbio conflicto que no sale a la luz por el solo hecho que no nos incumbe.

De pronto un ruido afuera en el patio molesta los pensamientos de Martín. Se escucha, una multitud se aproxima a las nuevas salas, el se queda ahí asustado, piensa que lo van a encontrar y que no tuvo el suficiente tiempo para investigar, estaba frustrado. Aquellas personas se acercan cada vez más. De pronto a un costado de la sala, en una de las ventanas aparece Miguel, quien es el mejor amigo de Martín y socio de su especie de asociación de detectives. Este le dice desde afuera.

- tranquilo Martín, relájate, todo va estar bien, espera un poco y luego sale.

Solo la ventana los separaba, Miguel le lanza un papel y luego se retira.
Martín lo lee, y se queda agachado, las personas que se acercaban parecía que se habían detenido.

Martín no aguanta más, se levanta y se propone a acabar con esto de una vez por todas, se acerca a la puerta, aunque no sabia muy bien como lo iba hacer, se dijo a si mismo.

- Tranquilo, la presión me hace actuar mejor.
Permaneció unos minutos ahí, luego respiro profundo y salio, se topo frente a frente con sus compañeros quienes acompañados del inspector y algunos profesores lo buscaban. Martín dijo:

- que bueno, están los necesarios para aclarar todo esto.
Todos lo miraron con extrañeza, el inspector le dice a Martín
- no era necesario que escaparas Martín, tranquilo, ya llegara tu madre para que conversemos esto.
- inspector, como le dije antes yo no lo hice, y en estos momentos le voy a decir quienes fueron las personas que me inculparon.
En medio de tantas personas agrupadas, Martín no podía ver a Miguel ni tampoco al compañero que lo inculpo. Martín permaneció un rato en silencio, los buscaba con la mirada, pero no estaban, no supo como empezar sin ellos.

- Martín ¿Qué juego es este? Vamos acompáñame a inspectoria y esperemos a tu madre. Dijo el inspector.
- No, vamos aclarar esto aquí mismo. Inspector esa persona que tiene al lado, esa fue quien adultero la silla para que la profesora Sonia se cayera. ¡Ella fue!

CONTINUARA...

11 junio, 2005

- San Martín: el caso incriminatorio - Part 1

Martín seguía escondido en la parte más oscura de la estructura de las nuevas salas a construir, ya no soportaba la idea de que todo el colegio lo estuviera buscando, solo era cosa de minutos para que lo encontraran.

Era la parte más obvia donde una persona se podría esconder dentro del establecimiento, pero por lo obvio se hacia absurdo, esto le daba más tiempo para idear un plan que sirva para desenmascarar al culpable de todo lo que le estaba pasando.

Talvez en otras condiciones no se hubiera obsesionado tanto, pero su madre se encontraba muy enferma, con reposo en casa, y hacerla ir al colegio para responder por un asunto que el no estaba involucrado, lo enojaba de sobremanera.
Fue así que se levanto del piso decidido a terminar con todo eso. Inmediatamente después camino hacia el marco de la puerta respiro profundo y salio, se encontró con los inspectores, profesores, compañeros de curso y con los responsables de aquel caso que fue inculpado
Martín siempre decía que la presión lo hacia actuar de mejor manera.


Ese día de la mañana, Martín se encontraba formado afuera de la sala de clases listos para entrar y comenzar una jornada de estudios. Pero algo hacia demorar más de la cuenta el ingreso a la sala, la Profesora se encontraba dando sus sermones mañaneros, entre ellos una sorpresa.

- jóvenes como los eh visto muy distraídos en clases, eh decidido tomar una medida disciplinaria, desde hoy se sentaran en parejas mixtas, así es que fórmense rapidito, de menor a mayor para que pasen con sus parejas.

El rechazo fue inminente y las bromas también. Martín avanzó unos lugares y se ubicó en tercer lugar, no era muy alto, quedo casi de los primeros.
Al momento de ubicarse en su lugar unas extrañas cosas en suelo a la entrada de la sala, le llamaron la atención. Parecía aserrín, lo que estaba claro es que conducían a la sala, pero esta no presentaba nada nuevo en su alrededor, y además estaba limpia, solo esos diminutos rastros de aserrín contrastaban el aseo del lugar.
De pronto una voz lo trajo devuelta en si.

- Señor Martín, ¿va pasar? o ¿se va quedar todo el día mirando al suelo?
Otro oportuno compañero grito desde el fondo de la fila.
- ¡Es que se puso nervioso por la compañera que le toco!.

Eso si hizo a Martín volver en si inmediatamente, miro a su lado y vio a ella, la única persona que lo ponía nervioso, la justicia divina a dictado su veredicto, Daniela. Fuera de broma todo resulto cierto. Martín sentía algo por ella, claro que el no se daba cuenta o no quería hacerlo, era un tema que no le gustaba tocar.
El puesto que les toco estaba continuación de la puerta, así que pudo llegar sano y salvo.

Ya más tranquilo, sentado en su asiento, comenzó a observar nuevamente el suelo, para encontrar algo con que relacionar esos rastros que encontró, pero no había nada con que relacionarlo.
Cuando todos estaban sentados, la profesora, una mujer de edad se notaba un poco cansada, deja una tarea planteada en el pizarrón, y se dirige a su silla para descansar, Martín reacciono de inmediato y por fin relaciono todo.
Todos en silencio en la sala y de pronto un solo grito fue lo único que se escucho en la sala.

- ¡No Profe!
Demasiado tarde, la profesora estaba tirada en suelo, la silla de madera estaba desparramada por todas partes. El sonido del golpe fue tal que llamo la atención de las demás salas continuas, y de los profesores.
Martín se levanto rápidamente y fue corriendo a ayudar a la profesora, al igual que varios de sus compañeros, el asunto fue más grave de lo que pensaban. La profesora estaba inconsciente, un poco de sangre comenzó a salir de su cabeza.



La profesora fue llevaba inmediatamente por una ambulancia al hospital, que fue solicitada por un profesor.
Todos estaban sentados en la sala, sin decir una palabra, siendo sometidos a los dichos del inspector general del colegio.

- Jóvenes, dados los hechos acontecidos, es evidente que esta silla fue adulterada, no quiero pensar que algunos de ustedes esta involucrado en esto, pero el asunto es grave, y para dejar absolutamente descartada esta opción, me veo en la obligación de revisar sus mochilas. Así que pasare pos sus puestos, por favor, todos dejen sus bolsos arriba de la mesa.

Martín, se encontraba totalmente frustrado por no haber prevenido el hecho, se sentía culpable, sabia que podía haber hecho algo más para evitar el incidente.
Nuevamente una voz lo hizo aterrizar de sus pensamientos.

- Joven, abra su mochila por favor.
Martín volvió en si y levanto su mochila que se encontraba en el suelo, la dejo sobre la mesa y la abrió, el inspector comenzó a revolver todo adentro, de pronto algo le cambio la mirada, esta se cruzo con la de Martín. El inspector saco de la mochila una cosa delgada envuelta en papel de diario, comenzó a descubrirla para ver que es lo que era.
Una hoja de cierra tenia el inspector en sus manos, la cual estaba en el bolso de Martín. Con una voz absolutamente fría dijo.
- Joven, acompáñeme por favor a inspectoria.
Martín, totalmente sorprendido y nervioso por la situación, no supo como reaccionar, de pronto se sintió atravesado con las miradas de sus compañeros. Sin duda este era un caso incriminatorio...

...CONTINUARA.

21 mayo, 2005

- Esfumaciones - parte 3

-Esfumaciones-

Aquel joven seguía internándose en esa caverna, de iluminación escasa, hasta que de pronto se encontró un raro obstáculo, era un muro que le impedía el paso, era un poco mas alto que el. Este joven se preguntaba si era correcto pasar y seguir en busca de esa extraña luz que casualmente lo llamaba, pero mientras sus cuestionamientos de aquel acto se quedaban ahí, su cuerpo ya estaba arriba del muro listo para pasar al otro lado. Aun desde arriba no podía ver el origen de aquella irradiación de energía que lo llenaba de una extraña sensación de protección.

Ya abajo, comenzó caminar nuevamente, y luego de varias curvas en su camino, esa luz se hizo cada vez más fuerte, hasta que encontró una grieta en una de las paredes de la caverna.

El ingresó totalmente decidido, y se encontró con el origen de aquella luz amarillenta y parpadeante. Una enorme fogata que alimentaba de luz y calor toda una pieza extrañamente acondicionada para vivir hay. Esa fogata lo llenaba de confianza, más que la fogata la pieza lo hacia también.
En un costado se encontraba una cama, a el no le pareció curioso para nada, es más, se dirige hacia ella.
Producto del cansancio que significo todo su curioso recorrido para llegar ahí, se recuesta de espalda en la cama, le da la ultima fumada a ese cigarro, y con los ojos cerrados trata de visualizar donde se encontraba la fogata, y tira la colilla. La pieza se ilumino de sobremanera cuando esa colilla entro en contacto con el fuego, pero de pronto aquella luz disminuyo considerablemente, y el se interno en un sueño profundo.

De pronto el joven se despierta, y se da cuenta que estaba en su pieza, donde anteriormente se encontraba estudiando, tratando de controlarse, se levanta y se dirige a una mesa donde tenia todos sus cuadernos, toma el reloj y mira la hora.

Las tres y media de la mañana, no había pasado ni un instante desde el momento que decidió ir a comprar.
Un poco mas confundido se mete la mano en los bolsillos y encuentra la cajetilla de cigarros que supuestamente había comprado. Ya en un estado de confusión y desesperación total sale corriendo de la pieza, abre la puerta y mira su entorno, estaba nuevamente en esa caverna desolada y poco iluminada, se da vuelta para tratar de comprender que estaba pasando, pero todo se vuelve mas turbio, ve aquella fogata que havia visto anteriormente.

En un estado de miedo y desesperación se desploma completamente, de pronto se da cuenta que sus vestimentas habían cambiado, eran viejas y harapientas.
De un momento a otro, todas esas sensaciones de miedo, desesperación y confusión se esfumaron, permaneció por unos momentos en silencio, finalmente había comprendido lo que había pasado, toma la cajetilla la mira y comienza a reírse a carcajadas, ese sonido se repite constantemente en toda la caverna, una y otra vez. Finalmente se levanta toma la cajetilla saca un cigarro y mira la fogata, con una sonrisa en la cara camina hacia ella sabiendo que volvería a emprender un viaje muy particular.

FIN.

12 mayo, 2005

- Esfumaciones - parte 2

Por fin aparecía, una persona de avanzada edad, gorro de lana, cubierto con una chaqueta color café oscuro, bigote color blanco, y un cigarro sin prender en su boca. Se acercaba poco a poco a aquel joven, este se puso nervioso, siguió caminando con la cabeza agacha hasta el momento que se toparon.
- joven! ¿Tiene fuego?
Al escuchar el tono amable de aquel hombre, este joven se relajo totalmente,
- Si claro, dijo el, así fue que saco un encendedor de color rojo, y lo prendió ofreciéndole fuego.
- Gracias joven, tome un cigarro!
- no gracias, si yo tengo.
- tome, acéptelo,
- ya gracias, caballero. Respondió.
- Gracias a ti, y buenas noches.
- buenas noches caballero.
Así, aquel misterioso caballero siguió caminando y se perdió entremedio de las sombras de aquellos árboles.
El joven siguió su camino, y prendió el cigarro regalado, se detuvo, cubrió el encendedor, y lo prendió, se guardo el encendedor, y siguió caminando.
Al llegar a la esquina de donde el vivía, comenzó a ver todo de una manera muy extraña, los árboles se masificaron rápidamente, y los que estaban a la orilla de la calle se convirtieron en sauces que caían a un improvisado rió.
Aquel joven seguía fumando y caminando por ese frondoso bosque, a el no parecía importarle, no estaba para nada nervioso, seguía caminando casi en un estado de inconciencia.

Entre la oscuridad de la noche, una luna llena en los cielos parecía guiarle el camino, un camino curioso y desconocido que el seguía sin más, hasta un momento bastante confuso. De pronto una luz le hizo una señal, una luz amarillenta y parpadeante que emanaba de una cueva que se encontraba a un costado del aquel camino.

El se acerco a la cueva para ver de donde provenía esa luz, pero el origen de esta se perdía en las curvas de aquella cueva.
Decidió entrar en ella, poco a poco caminaba cuidadosamente, y fumando aquel extraño cigarro que no podía dejarlo, cada vez que se acercaba la luz se hacia mas intensa, sin duda aquella luz lo atraía misteriosamente…